Aun en invierno, la espalda sigue siendo una de las partes más sensuales del cuerpo. Si usamos un vestido escotado, un suéter con cuello bote o una blusa transparente dejan ver esa zona tan delicada. Los problemas más frecuentes que suelen aparecer son los granitos y espinillas, especialmente con el tacto. Para solucionarlos, hay que lavar la espalda, en la ducha, con jabón secante y una esponja granulada. También es necesario usar un cepillo que permita llegar a toda la espalda o pedirle a alguien que se la frote. Para una limpieza profunda de los poros, es indispensable utilizar una máscara de arcilla. Si el problema de granitos persiste, hay que consultar con un dermatólogo para que trate la afección. Por lo general, con una loción bien astringente se cura el problema. En algunos casos, los barritos aparecen por efecto del calor que producen determinadas prendas: Para evitarlos, se puede aplicar una loción suave que realice un "peeling" en las áreas afectadas. Hay que tener en cuenta que la ropa que está en contacto directo con la piel tiene que ser, sobre todo, de algodón o lino, para absorber la humedad.
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