El láser y la depilación eléctrica son los dos métodos con los que eliminas de forma definitiva el vello. El gran inconveniente es que debes acudir a un centro especializado, someterte a varias sesiones y pagar una cuantía considerable. Es un proceso más largo que, además, se recomienda realizar en invierno, cuando no te vas a exponer al sol. El láser emite una luz de una sola longitud de onda capaz de quemar el folículo piloso sin dañar la piel. Así impide que crezcan pelos nuevos. No es efectivo con el vello rubio o pelirrojo, pero sí es capaz de eliminar el oscuro en unas 6 u 8 sesiones espaciadas. A partir de la primera sesión, ya se nota cómo crece menos pelo. Existe diversa aparatología para adaptarse a diferentes casos y necesidades. No es válido, no obstante, para las pieles de raza negra. La depilación eléctrica también destruye el folículo piloso, pero lo hace desprendiendo una carga eléctrica. Es un método tan lento y meticuloso que sólo resulta práctico en zonas pequeñas, principalmente del rostro, como el bigote, las cejas o el entrecejo.
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