Sabemos que muchas mujeres comienzan a fumar desde temprana edad, ya sea porque el grupo de amigas lo hace o para sentirse má segura y sensual.
Sin embargo, nada más alejado de la realidad que estos mensajes engañosos que sostiene la publicidad, o el entorno que nos contagia. Según los especialistas, el tabaquismo en la mujer es un enemigo letal, ya que ellas tienen mayores posibilidades de sufrir un infarto de miocardio o un derrame cerebral si, además, toman anticonceptivos. Por otra parte, el tabaco tiene la facultad de reducir la fertilidad y acelerar en tres años la llegada de la menopausia. Las embarazadas deberían abandonar el cigarrillo sí o sí, ya que los bebés de madres fumadoras corren el riesgo de nacer con un peso inferior al normal, puesto que el monóxido de carbono presente en la sangre estrecha los vasos sanguíneos e impide la llegada de nutrientes al nonato. No obstante, si usted es fumadora empedernida o no puede resistirse al encanto de un paquete de cigarrillos rubios, no se consuele con el clásico "de algo hay que morir": siempre es beneficioso dejar de fumar a cualquier edad. Las ventajas están a la vista; si es necesario, recurra a un especialista o centros de ayuda a fumadores que la ayuden a olvidar "ese oscuro objeto del deseo".
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