En verano, la depilación de diferentes partes de la cara puede realizarse con cera, que va debilitando el vello progresivamente, o bien con la conocida y odiada pincita metálica. Esta última es la más aconsejable para quitar sólo unos pocos pelos de zonas muy reducidas, como las cejas, el bozo y el mentón. Pero cuidado, porque por el afán de eliminarlos muchas mujeres terminan lastimando su piel para quitar los "pelitos encarnados". El problema es que, después de tomar sol, la zona se verá más pigmentada que el resto de la piel. Lo mejor, en cambio, es dejar que estos pelitos crezcan lo suficiente como para poder tomarlos con la pincita sin tener que llegar a lastimar la epidermis. En cuanto a la cera podemos decir que durante este período del año conviene usar las más suaves formuladas a base de extractos vegetales o miel; las que poseen ingredientes emolientes como el Aloe Vera o el aceite de coco, o las que contienen propóleos, sustancia con excelentes propiedades antisépticas y calmantes. Y recuerde: después de la depilación no es conveniente exponerse al sol, al menos deberá esperar hasta el día siguiente; de lo contrario, la piel tenderá a mancharse de un tono más oscuro que el natural.
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