Todas las pieles necesitan que se las trate frecuentemente con mascarillas, cuyos efectos llegan a niveles más profundos que los cosméticos que utilizamos habitualmente. Por eso hoy te presentamos estas recetas caseras.
Éstas, además ayudan a normalizar la piel después de la limpieza, proporcionan un efecto relajador y regenerador.
Aunque el mercado ofrece numerosos tipos de mascarillas diseñados para cualquier piel, se pueden preparar mascarillas caseras a partir de frutas o sustancias vegetales.
Para piel grasa: Mezclar un tomate pisado con 263 cucharadas de pasta de almendras hasta lograr una preparación espesa.
Aplicar en la cara y dejar actuar de 25 a 30 minutos. Retirar con agua tibia y lavar con agua fría. Acción: refrescante y descongestiva.
Para piel seca: Pisar la pulpa de media palta hasta formar una pasta. Agregar 2 cucharadas de crema y 1 cucharadita de jugo de limón.
Aplicar sobre el rostro y dejar actuar durante 15 minutos. Retirar con agua caliente. Acción: nutritiva y suavizante.