Todavía son muchas las personas que pasan por alto el cuidado de la piel del cuello y la zona adyacente al busto, pese a que se trata de áreas muy sensibles al envejecimiento estas necesitan protección.
Estas zonas suelen quedar en evidencia la sequedad y las líneas horizontales que delatan el paso del tiempo son inevitable si no se cuidan.
Claramente, cuello y escote junto a las manos forman una suerte de DNI visible: son los que dan cuenta de la edad.
De nada habrá servido haberle dedicado tanto tiempo a la cara, si las manos y el escote tienen manchas y arrugas.
Por lo tanto, hay una serie de conceptos que es bueno tener en cuenta antes de encarar el cuidado de estas zonas tan sensibles:
El músculo del cuello es muy propenso a perder elasticidad por su bajo contenido de grasa y sus escasas glándulas sebáceas, que tornan la piel seca y favorecen la aparición de arrugas.
Además, la piel de esta zona es frágil y al contar con pocos músculos que sostengan una estructura tan densa, con el paso del tiempo va perdiendo tonicidad.
El cuidado diario en casa es imprescindible y debería incluir una rutina semanal de exfoliación, para retirar las células muertas, además de mascarillas