La llegada del verano y los días de calor intenso no son un buen momento para la salud del cabello. El sol, el ambiente seco, la sal del mar, el cloro y la mayor sudoración afectan al pelo más resistente. Por eso debemos darles los cuidados que este requiere en esa época del año.
Así como la piel se defiende de los rayos UV incrementando la producción de melanina, el pelo es una materia inerte incapaz de autoprotegerse.
La fibra capilar, además, carece también de propiedades regenerativas, por lo que " una vez ha sido dañada, el proceso es irreversible.
Afortunadamente, los daños se pueden limitar con un completo programa de cuidados básicos y previos a la exposición solar, que deben aplicarse a todos los tipos de cabello.
Sanear las puntas es el paso previo de nuestro programa, pues todos los expertos recomiendan repasar el corte antes de iniciar el periodo estival.
El motivo es muy simple: al tratarse de la zona más vulnerable a cualquier tipo de agresión, el mínimo desgaste que presenten las puntas se agrava rápidamente, convirtiéndose en una estructura porosa, descolorida y áspera que afecta a la belleza general del resto de la melena.
Por lo tanto, lo mejor es eliminar un par de centímetros e iniciar el verano con un cabello saneado.
Si no están muy deterioradas, se pueden reestructurar mediante la aplicación de productos específicos para las puntas, que mejoran su aspecto al proteger la cutícula y cerrar sus escamas, pero para que resulten eficaces es preciso aplicarlos cada día.