En la adolescencia aparecen las primeras imperfecciones en el rostro y la piel se cubre de acné y marcas molestas. En esta nota te contamos cómo mantener una piel sana y limpia, tratandola con estos consejos.
A los dieciséis años ya no se tiene la piel de bebé que se lucia hasta hace un tiempo atrás, y aparecen los primeros rasgos de un cutis nuevo.
Por lo general, es el momento de los granitos, del temido acné juvenil y de la piel grasa.
En estas circunstancias, los primeros pasos en el arte de maquillarse pueden resultar un verdadero problema si no se sabe cómo hacerlo.
En esta nota le enseñamos a resaltar los rasgos naturales y frescos, con las tonalidades que se usan para las chicas de esta edad.
Limpiar la piel
Aunque la moda cambie todas las temporadas, el cuidado de la piel se conserva inalterable, especialmente en la adolescencia.
Es imprescindible lavar la cara por lo menos dos veces por día, al levantarse a la mañana y antes de irse a dormir. No conviene usar jabón, por más que el cutis luzca brilloso.
Lo mejor será aplicar una loción astringente, si los poros están dilatados; o una tonificante, en caso de que luzca normal.
Por la noche, habrá que retirar el maquillaje con geles o lociones naturales, específicos para cutis jóvenes. Después, lavar siempre con agua fría.