Limpiadora y tónico. Ambos productos son indispensables para facilitar la labor de la piel. De ese modo, una vez limpia, ésta puede respirar y regenerarse correctamente. Sequido de una buena crema hidratante estas tres son necesarioas para lucir bella.
La limpiadora, ya sea en gel, leche, espuma o cera, debe elegirse siempre en función del tipo de piel y su misión es arrastrar el maquillaje y la suciedad.
El tónico, por su parte, se encarga de retirar los restos de la crema limpiadora y de cerrar los poros tras la limpieza, aunque las pieles sensibles es preferible que se decanten por el agua termal.
Para mantener el rostro sano y luminoso es preciso aplicar ambos productos dos veces al día: por la mañana, para retirar el exceso de grasa que la piel ha segregado durante la noche; y antes de acostarse, para eliminar los restos de maquillaje, sudor y polución, y preparar al rostro para su regeneración.
Crema hidratante. Su aplicación diaria garantiza que nuestra piel sea más elástica y mantenga la humedad y la suavidad idóneas, evitando así descamaciones, irritaciones o arrugas prematuras.
La crema ha de ajustarse a nuestro tipo de piel (grasa, mixta, seca o sensible) y a la época del año, es decir, debemos disponer de una hidratante para los meses cálidos (primavera y verano) y otra específica para los fríos (otoño e invierno).
La diferencia entre ambas reside en su textura y en su acción nutritiva, que debe ser mayor en el caso de los cosméticos para el frío.
Y es que el clima adverso deshidrata la piel con más facilidad, por lo que necesita una nutrición más profunda La crema hidratante se debe aplicar dos veces al día, por la mañana y por la noche y después de la limpieza, para garantizar la correcta penetración de sus principios activos.
Además hay que recordar que es siempre imprescindible, aunque nos quedemos en casa sin salir a la calle, pues se trata de la mejor aliada para preservar la humedad y velar por el buen funcionamiento de la actividad cutánea Fotoprotector.
Es indispensable el uso de un producto fotoprotector que nos proteja de los rayos UV
y evite el envejecimiento prematuro, ya que, frente a las radiaciones solares, el escudo que nos proporciona la piel resulta insuficiente.
De hecho, más del 7 5 % de las arrugas y la falta de elasticidad de la piel son consecuencia de una inadecuada exposición al sol, mientras que tan sólo un 20% se deben al envejecimiento cronológico.