Un maquillaje natural resalta las propias facciones del rostro y corrige las pequeñas imperfecciones de la piel sin que se perciba Para conseguir este efecto hay que elegir los productos con el color y la textura adecuados a nuestro tipo de piel y aplicarlos correctamente.
Sin embargo, antes de aplicar el maquillaje hay que preparar la piel y liberarla de las impurezas y residuos que taponan los poros. La limpieza activará la respiración celular, permitiendo una mejor penetración del maquillaje.
A continuación hidrataremos el cutis, para facilitar la absorción de la base y repartirla de un modo uniforme.
Tras la preparación de la piel, conviene maquillarla escogiendo los colores más parecidos a nuestro cutis. El maquillaje de fondo debe resaltar los propios tonos y no cambiarlos, para no crear un «efecto máscara».
Pero debemos tener en cuenta que, con el paso de las horas la base se oscurece, por lo que debe ser un poco más clara que nuestro cutis. Al aplicarla, extenderla también en la zona del nacimiento del cabello y en el cuello, para un resultado uniforme. Igualmente, elegir la textura adecuada es clave para conseguir un resultado imperceptible.
Las cremas hidratantes con color están indicadas para quienes apenas se maquillan. La piel seca requiere texturas en crema que evitan que el color se cuartee. En cambio, los fondos fluidos penetran mejor en el poro más grueso de la piel grasa y unifican el tono del rostro.
Respetar el propio brillo de la piel contribuye también a lograr una tez natural, por eso evitaremos colores demasiado brillantes o mates en los productos de maquillaje como base, polvos, sombras...
Difummar la base
El secreto de un maquillaje natural es una base invisible. Para ello aplicaremos el fondo poniendo pequeños puntos de producto repartidos por el rostro y los unificaremos con una esponja húmeda, presionando suavemente sobre la piel.
Para que el corrector también quede natural lo aplicaremos sobre la base. Así se difumina con el fondo y se disimula mejor.
Matizar los brillos
Con los polvos translúcidos se consigue una tez natural, ya que matizan los brillos y dejan el cutis más sedoso sin añadir color. Son imprescindibles para las pieles gra-sasy mixtas, porque absorben el exceso de grasa que la piel segrega.
En cambio, hay que usarlos con moderación en las pieles secas para evitar acentuar las arrugas y las líneas de expresión.
Resaltar los pómulos
El efecto a conseguir es el que se produce cuando nos sonrojamos, portante, al aplicar el colorete, lo haremos en sentido descendente, desde la parte externa del pómulo hacia la mejilla.
Así, el primer contacto de la brocha, que deja más cantidad de producto, será en la zona más cercana a la oreja y no en las mejillas, donde se apreciaría el exceso de color.