El pelo es bastante más de lo que podemos ver y tocar. Por muchos cuidados que le prestemos a las puntas y al tallo, si las raíz no está sana, el cabello se mostrará sin vida, por esa razón para cuidar y mantener su salud tienes que seguir estos consejos que hoy te presentamos esta nota.
La mayoría de problemas que puede sufrir se originan por una salud deficiente del cuero cabelludo, considerado por los dermatólogos como una de las zonas cutáneas más sensibles y delicadas, cuyo equilibrio se altera con mucha facilidad.
A diferencia de la piel del resto de cuerpo, la del cuero cabelludo es más gruesa y presenta una mayor concentración de glándulas sebáceas y sudoríparas y de folículos pilosos (donde nace y se desarrolla el pelo).
Cuando está sano, el cuero cabelludo se autorregula para mantener un nivel óptimo de hidratación. Sin embargo, si se reseca, esta función se altera, pudiendo ocasionar enrojecimiento, picores e irritación, lo que a su vez daña la raíz y, en consecuencia, el cabello se debilita.
De ahí que sea imprescindible una buena hidratación capilar. Hay dos tipos de factores que pueden dañarlo. Por un lado, causas de tipo interno, como estrés, trastornos digestivos, ciertos fármacos, alergias y cambios hormonales.
Por otro, los factores extemos, que van desde la contaminación ambiental hasta el uso de tintes o productos agresivos. Todas estas causas pueden originar afecciones diversas y molestas, aunque generalmente leves y de fácil solución.
No obstante, si persisten o se agudizan, deben ser tratados siempre por un dermatólogo.
La caspa. Es una de las afecciones más frecuentes. Se produce cuando las células del cuero cabelludo se regeneran demasiado rápido, desprendiéndose y generando caspa.
Eliminarla es difícil, pero se puede controlar con el uso habitual de tratamientos específicos (champús, acondicionadores y mascarillas), que purifican el cuero cabelludo y alivian los picores. En los casos más graves y para evitar un posible efecto rebote, conviene alternarlos con champús suaves.
También hay que evitar aquellos tratamientos que agraven el problema, como el secador o los tintes y productos de fijación agresivos, y recordar que los cortes a capas y los reflejos ayudan a disimularla.
La grasa. Una afección cutánea como el acné puede afectar al cuero cabelludo debido a una hipe-ractividad de las glándulas sebáceas, que da lugar a un pelo graso. Detrás de esta excesiva producción de sebo parecen estar ciertos desarreglos hormonales y algunos productos cosméticos demasiado alcalinos, que alteran el pH capilar.
Para preservar el equilibrio graso es necesario recurrir al uso de productos específicos y realizar el último aclarado del pelo con agua fría, de modo que se cierren los poros y ralenticen su acción.
La sequedad. Es otro problema común, especialmente cuando la piel se enfrenta a cambios bruscos y constantes de temperatura El cuero cabelludo se tensa y aparece el escozor y la descamación.
La mejor forma de afrontarla es restaurar el nivel de hidratación mediante el uso de humectantes, acondicionadores y mascarillas hidratantes, aplicados a través de un suave masaje.
La caída. También guarda relación directa con el estado del cuero cabelludo. Se consigue frenar con masajes que reactivan la microcirculación sanguínea de la zona y con la aplicación de productos anticaída, que fortalecen la raíz y facilitan la formación de pelo nuevo.
También se puede optar por tratamientos de peluquería. Entre los más solicitados cabe destacar el masaje shiatsu combinado con principios calmantes, hidratantes y purificantes, que se aplica como tratamiento de choque y con el que se consigue además una sensación de relax y bienestar.